Pájaros con ritmo propio

Por Verónica Carpintero*

 

En un espacio de acompañamiento terapéutico de la ciudad de Córdoba se gestó la banda Para los Pájaros. Lanzaron tres discos, ya tienen listas las canciones para grabar el cuarto y se presentaron en diversos escenarios. Una experiencia en donde la música permite establecer vínculos, pensarse en el mundo, crear y divertirse.

 

El neurólogo Oliver Sacks estaba fascinado por el poder de la música. “La música puede sacarnos de la depresión o hacernos llorar; es un remedio, un tónico, jugo de naranja para el oído”, escribió.

La música y los sonidos como método terapéutico y de sanación tiene su origen en los inicios de la humanidad. En el antiguo Egipto, a la música se le atribuía una influencia favorable sobre la fertilidad en la mujer. Hipócrates, el padre de la medicina, tocaba música a sus pacientes con trastornos mentales. Pitágoras estaba convencido de que la música influía en el espíritu y la consideraba una “medicina del alma”.  Aristóteles la definió como una terapia que “purifica las emociones”. En el continente americano y africano los médicos tradicionales de las tribus han utilizado y siguen utilizando cantos, música y bailes como método de sanación y transformación.

Las cinco de la tarde en Córdoba. Todavía no es verano pero ya la ciudad se pone “densa” para moverse por sus calles. Me subo a un colectivo, con los auriculares puestos y el celular cargado de música. Esas canciones que se repiten cada vez que piso la vereda y que por pereza o falta de tiempo hago sonar, hasta el cansancio, durante meses. Cuando era chica y estaba en algún lugar que no me agradaba del todo, hacía un trabajo mental y visual y me generaba la sensación de estar en otros sitios de los que conservaba lindos recuerdos. Ahora, de grande, la música me ayuda a hacer un ejercicio parecido.

Me bajo del 67 en calle Espora esquina Julián Aguirre. Barrio Juan XXIII. Esas son las coordenadas que me dieron para encontrarme con la banda Para los Pájaros.

Estamos en la casa de acompañamiento terapéutico Veintiuno12, un espacio nacido en 2011 que realiza una propuesta singular y colectiva para abordar y promover la salud mental. Aquí, dos veces a la semana y durante un par de horas, la banda ensaya. Comenzaron como un taller de experimentación sonora y hoy ya cuentan con tres discos (Para los pájaros; De los pájaros para vos y Los pájaros contraatacan). Por su parte, el equipo de profesionales de Veintiuno12 “viene apostando al encuentro y acompañamiento de la subjetividad de personas que transitan en diferentes espacios artísticos dentro y fuera de la casa, con talleres de radio, gráfica, teatro, cine y música”, me indica Bernardo Yde, psicólogo, músico y coordinador de este proyecto junto al psicólogo Javier Macías.

Para los pájaros nace en la casa de acompañamiento terapéutico Veintiuno12. Fotografía: Diego Ruiz

La banda está conformada por Sacha Dovganj (percusión y voz), Germán Rinke (teclado), Lucio García (voz), Sofia Martin (voz), Rodrigo Cantiani (voz y pincuyo), Mauricio Semola (voz), Gustavo Ordoñez (voz y armónica), Rodrigo Garay (cajón peruano), Nahuel Vega ( voz), María José Bertea (voz), Sebastián Nasseli (batería), Maru Chamella (coros y percusión), Bernardo Yde (guitarra y voz), Luciana Zeballos (guitarra) y Matías
Casas Caro (manager).

Bernardo Yde, quién además de coordinador es parte de la banda, cuenta: “Hay un grupo estable que venimos a ensayar pero muchos amigos se suman cuando tocamos en vivo o en los ensayos, como Elisa Gagliano,Toch, La Madre del Borrego, Manu Cabanay. ¡Somos como los Auténticos Decadentes en el escenario! Hemos llegado a ser entre 18 y 20 personas”.

 

Lo cotidiano tira letra

La música muchas veces nos permite pensar el mundo y nuestro lugar en él. Como dice Simon Frith, sociólogo británico, “convertimos la música en un acto social para que nuestras emociones –cotidianas, banales, ordinarias– se encarnen y tengan forma”. Una de sus tesis es que “la música es una creadora de identidad al conformar nuestra sensibilidad, que supone, a su vez, una posición ética y estética en la sociedad; la música como proceso siempre relacional que nos sitúa en el mundo social de un modo particular”.

Según relata Bernardo, el día a día de cada integrante de Para los Pájaros es la fuente de inspiración a la hora de escribir las letras: “Algo que ha pasado en general con las canciones es que los chicos vienen con alguna historia y la banda empieza a componer en conjunto. La historia es el disparador de la melodía en el resto del grupo, entre todos vamos armando las rimas, sumando los acordes”.

Grabación del disco De los pájaros para vos. Fotografía: Para los pájaros/Veintiuno12

“…adiós, adiós, adiós,
que se vayan los problemas,
quiero tener salud mental y espiritual,
adiós, adiós, adiós,
quiero sentirme mejor,
poder vivir en paz con la sociedad,
pasa, pasa, pasa, pasa, todo pasa,
adiós, adiós, adiós problemas,
que no vuelvan nunca más…”

(De la canción Adiós a los problemas)

 

 

“Somos unos degenerados”

Entre mates y ensayo conversamos sobre los géneros musicales que predominan en sus composiciones. Una charla en donde cada uno va evocando canciones que tocaron en otros momentos, desde las del Flaco Spinetta y Los Beatles hasta la Pollera amarilla de Gladys, “la bomba tucumana”.

– ¿Qué estilo dicen ustedes que hacemos? —le pregunta Javier al resto de la banda.
– Rock —dice Sacha.
– Pop —agrega Sofi.
– Algunos cuartetos, algunas baladitas… Al principio hacíamos canciones mas “tranqui” y ahora hacemos en su mayoría canciones para que la gente se divierta y baile —explica Bernardo.
– A mí me gusta robarle la definición al maestro Kevin Johansen. Nosotros somos unos degenerados. ¿Viste cuando le preguntan qué género hace y él dice “soy un degenerado”? Te toca una cumbia, una balada, te toca un rock. ¡Es difícil saber qué hacemos! Pero sí, últimamente le metemos a todo cumbia —concluye Javier.

No importa el género. Para los integrantes de la banda el objetivo es hacer música y que tanto ellos como su público se diviertan, bailen, disfruten de una experiencia artística.

Desde su primer actuación ya se presentaron en los bares Favela para Habitar y El Vecindario, ambos de barrio Güemes; también en la última Marcha por la Salud Mental. En la residencia terapéutica ConectArte ya es tradición que toquen a fin de año. Su última presentación del 2017 fue en el Centro Cultural Graciela Carena para el cierre de actividades del Taller Movimiento Expresivo, un espacio artístico dedicado a personas con discapacidad.

El nombre de la banda hace alusión al libro Para los pájaros, del pensador y compositor norteamericano John Cage -referente de la música experimental-, que reflexiona sobre el sonido y el silencio. Así se bautizó al taller de experimentación sonora; pero luego, cuando tocaron por primera vez en vivo, pasó a ser la denominación del grupo.

Según Cage cada sonido tiene su espíritu, una vida propia que no debe repetirse, que no tiene por qué ser ejemplo para otra vida, y añade: “Lo que es verdad para los sonidos, vale igualmente para los hombres”.

Las historias de lxs integrantes del grupo son muchas veces la base para componer las letras de sus canciones. Fotografía: Para los pájaros

¿Y si se pudiera cambiar el mundo a golpe de tambor?

En Tenerife, Euskadi, Kenia y Cabo Verde la asociación músico sociocultural Bloko del Valle desarrolla su trabajo por medio de la música. Utilizan la percusión como nexo, dedicando especial atención a colectivos con dificultades, en riesgo de exclusión o con discapacidades.

Su director, Unai Cañada, afirma que “la música no es solo música y tocar el tambor no es solo tocar el tambor. Es una herramienta de cambio, podemos cambiar nuestra vida con música. Dando música las personas cambian, la música es la posibilidad de encontrar nuestra mejor versión, de lograr un mundo mejor”. Aquí en Córdoba, Los Pájaros no son ajenos a esta transformación que viene de la mano con la música.

– ¿Qué les deja a cada uno de ustedes la experiencia de armar la banda? —les pregunto.
– Mucho orgullo. Además nos sirve para conocer mucha gente —me responde Gustavo Ordoñez.
– Me ayuda a conocer gente, me siento feliz —dice Rodrigo Garay.
– Me siento bien —acota Mauricio Semola.
– Me siento libre —dice Sofía Martín.
– Como si fuera el boliche, me gusta la música para poner fueerrte! Con Los Pájaros conozco gente, más bandas, conectarse, estar afuera, salir a tocar…—suelta Sacha Dovganj.
– ¡Hace mucho que no tocamos en Casa Babylon! ¿Cuándo vamos a ir? —se entusiasma Mauricio.
– ¡Nunca tocamos en Casa Babylon! —le responde Bernardo, sorprendido.
– Bueno, así —dice Javier mirándome y señalando a Mauri y Bernardo- comienza la gestión para armar fechas.

Seguimos conversando y la charla se bifurca hacia otros temas.
– ¿Te acordás cuando fuimos a tocar a la plaza con la banda? En la Marcha de la Salud Mental, no se armó un fiestón, se armó EL FIESTÓN —dice Sacha subrayando las últimas palabras.

La Marcha por el Derecho a la Salud Mental está conformada por un amplio colectivo de personas usuarias de servicios de salud mental, trabajadores, estudiantes y organizaciones vinculadas al campo de la salud mental y de los derechos humanos. El objetivo que persigue es reclamar al Estado la implementación de políticas que promuevan el bienestar mental de toda la ciudadanía y la construcción de un sistema inclusivo y comunitario de atención a la salud mental. El 6 de octubre de 2017 la banda Para los Pájaros estuvo presente con su música en la cuarta movilización.

– Hay un registro de eso, es una de las rondas más divertidas que yo haya visto de baile en la Plaza del Oso, alto bailongo. Era la finalización de la Marcha de la Salud Mental y había mucha gente. Era llamativo para nosotros estar ahí arriba del escenario y ver alta ronda de baile. ¿Se acuerdan de eso, ustedes? —les pregunta Javier.
– ¡¡Quiero volver ahí!! —exclama uno de ellos.
– ¡Vayamos a tocar a la Marcha de la Gorra! —propone ahora Gustavo.

Entre las anécdotas que surgen, lxs lintegrantes de la banda me cuentan que una vez también tocaron acá mismo: armaron un festival para el barrio y la gente que pasaba por las calles, al escucharlos, se acercaba a verlos. Bernardo y Javier, los coordinadores, dicen que ahora tienen ganas de seguir componiendo canciones y de seguir experimentando como lo hicieron en 2017; por ejemplo, con presentaciones que incluían música y teatro.

La banda ya tiene listas las canciones para el próximo disco, que es el cuarto. Y no sólo eso: también hay expectativas de tocar en nuevos escenarios y conocer a más personas.

La música no sólo nos conecta con nuestros propios sentimientos y pensamientos sino que además nos permite establecer relaciones sociales. “Una de las hipótesis postula que la razón por la que se desarrolló la música es para ayudarnos a todos a movernos juntos”, escribió Facundo Manes, neurólogo y neurocientífico, en un artículo publicado en El País de España. “Somos lo que somos con la música y por la música, ni más ni menos”, reflexiona el neurólogo.

Para el compositor John Cage la cuestión es más simple y esencial: “Las personas esperan que escuchar sea más que escuchar y entonces, a veces, hablan de escucha interna o del significado del sonido. Cuando yo hablo sobre música no tengo la pretensión de que los sonidos sean más de lo que son. Y así, como decía Immanuel Kant, hay dos cosas que no necesitan significar nada: una es la música y la otra es la risa, no necesitan significar nada para darnos un placer profundo”.

Silbando bajito vuelvo del ensayo de Para los Pájaros, pensando cuál banda sonora será la que me va a acompañar mientras escriba esta nota.

Quizá algo de razón tenía el filósofo Nietzsche cuando afirmaba que “la vida sin la música es sencillamente un error”.

La banda en el Centro Cultural Graciela Carena. Fotografía: Ariel Ferreyra

*Licenciada en Comunicación Social, Facultad de Ciencias de la Comunicación, UNC.